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jueves, 21 de septiembre de 2017

DEUDA PUBLICA, DÉFICIT FISCAL E INFLACIÓN: LOS KARMA DE LA ARGENTINA SIN RESOLVER


Por: Dr. CP Jorge Marolla.

PARTE 1° DEUDA PÚBLICA
La Economía de la Argentina, históricamente, salvo en muy cortos períodos democráticos desde 1983, ha padecido tres variables económicas imposibles de solucionar.: la inestabilidad en el tipo de cambio, la inflación, atada siempre a esa variable, su déficit fiscal, incrementado en estos últimos dos años respecto a su PBI, terminando el 2017 como uno de los tres más altos de la historia económica de la Argentina y la deuda pública, en constante aumento desde el 2015 en aproximadamente 40.000 millones de dólares promedio anual, forma adoptada para cubrir el déficit fiscal.

Al largo de su historia, a partir de 1945, la Argentina ha oscilado entre un modelo económico nacional y popular y el neoliberal; el proyecto nacional y popular abarca solo el primer peronismo (1945—1955) y el kirchnerismo (2003-2015), en cambio el neoliberalismo puro incluye la última dictadura (1976-1983) y el menemismo (1989-1999), ambos sumados abarcan casi cuarenta años de historia. Los treinta años restantes predominaron, en distinto grado, una u otra de esas orientaciones.

Actualmente, en el análisis de las principales decisiones del gobierno macrista, permite inscribirlo dentro de la corriente neoliberal, que suele generar aumento de la deuda, alto desempleo y recesión, (con el agregado de recesión con inflación en este periodo gubernamental =ESTANFLACIÓN); características sobresalientes de este modelo económico.

Estas variables económicas conforman un círculo vicioso desde siempre, donde cada una de estas se relacionan entre sí, con la contracción constante y creciente de los ingresos de la mayoría de los argentinos; teniendo como resultado el aumento de la pobreza y degradación de la calidad de vida dela mayoría de los argentinos. 

Cuando Bernardino Rivadavia tomo un empréstito por un millón de libras esterlinas en 1822 con la banca inglesa Baring Brothers, dio inicio a uno de los karmas centrales de la vida política y económica de la Argentina: su DEUDA PUBLICA.

La decisión de Mauricio Macri de cumplir con los compromisos internacionales tomando deuda sin pensar en las consecuencias a futuro del país, puso de manifiesto la discusión política del desmanejo generalizado del gobierno con este tema. 

Después de una década en la que el endeudamiento exterior bajó y no se tomaron préstamos con los grandes organismos internacionales, la llegada de Cambiemos al poder avivó el fuego de la deuda, incrementando su total, tanto interna (emisión de bonos, letras, LEBAC, entre otros) como externa, en su primer año de mandato en un 14,5%, pasando de 254.000 millones de dólares al 31/12/2015 a 288.500 millones de dólares al 31/12/2016 (según fuente del Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas). 

En 1993 la deuda del gobierno nacional alcanzaba un 25.4% del PBI, en el 2001 se ubicaba en el 53.7% del PBI, a parir de la crisis de 2001, por efecto del auto default declarado, aumenta la relación hasta el 152,1% en 2002. Con la asunción de Nestor Kirschner, a finales del 2003, comienza una progresiva disminución en la relación de la deuda con el PBI, producto de las renegociaciones y el aumento de la actividad económica, llegando a su punto más bajo en 2011, del 38,6% del PBI. 

En este período del gobierno de Macri, el Estado argentino emitió un 263% más deuda que Arabia Saudita, convirtiéndose en el país emergente o en desarrollo que más se endeudo en el mundo durante este período. Del “esquema Ahorro Inversión” de la ejecución presupuestaria al 30/6/2017, se observa que el endeudamiento, tanto en moneda local como extranjera es de 35.027 millones de dólares, de los cuales se usaron 25.621,4 millones de dólares para cancelar vencimientos del primer semestre. 

Esto hace que para volver a “reinsertarse en el mundo”, la Argentina se haya endeudado a un ritmo de US$ 100 millones diarios, y que solo este año (2017) se deban abonar US$ 13.800 millones ($ 247.600 millones) de interés referido a nueva deuda emitida por este gobierno, un 32% superior a lo abonado en el 2016 (12.500 millones de dólares). 

Comparado con el 2005 el crecimiento de la deuda, cuando sumaba U$S 154.271 millones a fines del 2017 el endeudamiento creció en más de U$S 172.000 millones. 

Asimismo, desde 2016, se observa también, un fuerte incremento en la relación deuda/PBI, producto de la política de endeudamiento encarada por este gobierno, estimándose que, a fines del 2017, la deuda pública será aproximadamente de 326.000 millones de dólares, representando el 58,5% del PBI.

                                          EVOLUCIÓN DE LA DEUDA PUBLICA 2015-2018
                        AÑO        MILLONES DE US$     VARIACIÓN EN%             EN% PBI
                        2015             254.000,00                                                            43,4
                        2016             288.500,00                    13,4                                 52,8
                        2017             326.200,00                    13,1                                 58,5
                        2018 (1)        372.000,00                    14,0                                 60,0
                      (1) Estimado en el Presupuesto de la Administracion Nacional2018

Según datos que surgen del Presupuesto 2018, presentado al Congreso Nacional, las necesidades de financiamiento total alcanzan a los 681.803 millones de $ (U$S 45.600 millones) que es el que corresponde al déficit financiero para ese ejercicio, equivalentes al 5,5% del PBI. 

Esto implica más intereses a pagar por la deuda, en el 2018, el incremento en términos nominales será del 27,6% en su pago con respecto al 2017, equivalente a USD 14.830 millones, subiendo del 2,2 al 2,3 % del PBI. Los intereses que se van a pagar (los presupuestados) representa más que el presupuesto de Seguridad ($ 97.500 millones), Defensa ($ 94.000 millones), Educación ($ 131.000 millones), Ciencia y Tecnología ($ 14.000 millones), Salud ($ 46.300 millones) y de todo el Ministerio de Desarrollo Social ($ 131.200 millones).

Concluyendo, el esquema de endeudamiento, con el artilugio que utilizó este gobierno “volver a reinsertarse en el mundo”, es feroz y descontrolado. Solo beneficia a los bancos amigos en el cobro de altas tasas de comisión; se utiliza para financiar déficit fiscal; beneficia a los inversionistas especulativos en LEBAC que perciben altas tasas de interés en pesos y ante un menor incremento en el tipo de cambio obtienen una renta en dólares que en ninguna parte del mundo consiguen. 

La acumulación de los vencimientos de deuda, al menos en los próximos diez (10) años, hasta el 2027, debería ser necesario seguir recurriendo a nuevos endeudamientos o refinanciaciones, por el pago total de capital e intereses superan la capacidad de pago del Estado. Entre el 2018 y el 2027 los montos oscilan entre 15.000 millones de dólares y 38.000 millones de dólares, con picos máximos de más de 38.000 millones de dólares en el 2018 y de 30.000 millones de dólares en el 2021. 

A partir de 2018, se aprecia una deuda que será del 60% del PBI, un nivel demasiado grande para un país muy sensible ante cualquier crisis externa desfavorable. 

Tomando una dimensión del monto de la deuda contraída por la Argentina hacia fines del 2017 , se puede estimar que representa tres veces más de lo que valen en conjunto las diez (10) principales empresas del país: (Banco Nación; Tenaris; Pan American Energy; Mercado Libre; Cablevisión; YPF; Banco Macro; Ternium; Grupo Galicia y Pampa Energia), que alcanza a los U$S 106.300 millones (según revista Forbes Arg).

No se percibe que el endeudamiento sea un instrumento para el desarrollo de la infraestructura de un Estado y que se amortiza a largo del tiempo; es utilizado para el financiamiento del déficit fiscal. 

El esquema es la renovación de stock de deuda, que va creciendo y al mismo tiempo los intereses, que implica el recorte en los servicios de salud, educación, seguridad y vivienda y el aumento del déficit fiscal financiero por el crecimiento de los intereses que deben pagarse. 

La deuda pública está subiendo todos los años alrededor de los U$S 40.000 millones y ya es parecida a la de diciembre de 2001, aunque no hay ninguna chance de repetir lo que sucedió en aquel año, pero si es cierto que existen indicadores económicos similares previos de aquella crisis, como el déficit fiscal. Esto va complicar la gobernabilidad de este gobierno, que lo único que hizo en esta materia, es cambiar la manera de financiarlo, de emisión monetaria a deuda.

Es una película que ya vimos en otras épocas no muy alejadas y sabemos muy bien cuál es el final, así como la década del ochenta terminó con hiperinflación, la década del noventa terminó con un default de la deuda pública.





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