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domingo, 1 de octubre de 2017

DEUDA PUBLICA, DÉFICIT FISCAL E INFLACIÓN: LOS KARMA DE LA ARGENTINA SIN RESOLVER 2da PARTE


2DA. PARTE DÉFICIT FISCAL

El déficit del Estado es para muchos analistas, el verdadero artífice del estancamiento económico.

El crónico déficit fiscal de Argentina es posiblemente el desequilibrio macroeconómico más importante del país y mientras la clase política dirigente no solucione este problema las crisis se seguirán repitiendo por más que las mismas se manifiesten de manera distinta.

El déficit fiscal es el gasto en exceso que el tesoro realiza por sobre los recursos impositivos a su disposición. Déficit estructural es cuando el tesoro se encuentra en déficit fiscal crónico más allá de las desviaciones que ocurran según lo proyectado para cada año.

El problema de Argentina, como el de tantos otros países a lo largo de la historia, no es meramente de déficit fiscal, es de déficit fiscal estructural y la Argentina es un país con déficit crónico.

Si bien la emisión monetaria y la deuda son las principales fuentes de financiamiento del déficit, existen otros recursos que han sido utilizados en diversas ocasiones. Las fuentes de financiamiento del tesoro podrían resumirse en las siguientes:

1. Impuestos,
2. Deuda (interna o externa),
3. Emisión monetaria (monetización del déficit),
4. Ganancias de empresas públicas,
5. Venta de activos,
6. Expropiación de flujos de fondos.

Un país con sus cuentas fiscales en orden debería, en principio, financiar los gastos del estado sólo con impuestos y la deuda pasa a ser un instrumento para el desarrollo de la infraestructura de un Estado y que se amortiza a largo plazo; o eventualmente para cubrir los déficits accidentales que pueden ocurrir  en  años  puntuales  que  podrían compensarse con superávits accidentales, los cuales pueden ser utilizados para cancelar deuda de años pasados.

Un estado que ve aumentar su deuda a mediano y largo plazo tiene un desequilibrio estructural en su presupuesto, entonces son los ciudadanos de ese Estado los que deberán hacerse cargo de la deuda pública a través del aumento de los impuestos, y en consecuencia la baja en la calidad de los servicios públicos esenciales que este le presta, debido a la disminución presupuestaria de los recursos asignados a dichos servicios y destinados al pago de los intereses y del capital de la deuda contraída.

Otras de las herramientas utilizada por el gobierno para financiar el gasto público es mediante la emisión monetaria que genera un tipo de impuesto no legislado, la   inflación,  el  Tesoro  puede  hacerse  de  recursos tomando billetes del contribuyente vía impuestos o bien tomando poder adquisitivo de los mismos billetes sin quitárselo físicamente al contribuyente.

La ganancia de empresas públicas; la venta de activos y la expropiación de flujos de fondos, son aún más cuestionables como fuentes importantes de financiamiento del gasto público.

Los déficits fiscales estructurales llevan eventualmente a defaults o a altas tasas de inflación.

Resumidamente, en Argentina el resultado fiscal se estructura de la siguiente manera:

  Ingresos tributarios
Los ingresos tributarios, además de comprender los ingresos por pago de impuestos y tasas abarcan también contribuciones a la seguridad social, venta de bienes y servicios de la administración pública, rentas de la propiedad y otros ingresos.

menos   Gastos corrientes
Los gastos corrientes incluyen los gastos operativos del estado (sueldos, consumo de bienes y servicios, etc.),pago de intereses, transferencias a destinatarios de la seguridad social, subsidios, el financiamiento del déficit de las empresas pública y otros gastos operativos.

más   Recursos (ingresos) de capital
menos   Gastos de capital.
Los recursos y gastos de capital capturan flujos de fondos de inversión. Los ingresos tributarios más los recursos de capital menos los gastos corrientes y los gastos de capital dan como resultado el déficit financiero del gobierno nacional.

Igual: DÉFICIT FINANCIERO 
El déficit financiero es el déficit total dado que incluye el pago de intereses de deuda, a diferencia del déficit primario que no incluye los servicios de deuda

Desde la vuelta a la democracia a principios de la década del ochenta, marca un punto de inflexión en la política argentina, aunque los déficits fiscales eran recurrentes para cuando Alfonsín asume la presidencia, este desequilibrio no fue corregido hasta la actualidad, salvo en seis períodos del gobierno de Nestor Kirschner y Cristina Fernández de Kirschner.

Hay que agregar que durante este último período democrático, no estuvieron ausentes los serios problemas económicos; la presidencia de Alfonsín terminó en hiperinflación, el gobierno de Menem desembocó en la crisis y default del 2001 y la gestión Kirchnerista termina con una baja en los índices de crecimiento a partir del 2011 producto del difícil acceso al crédito y a crisis económicas tanto en los EEUU, como en Brasil (principal cliente de Argentina) y la caída de los precios en los comodites.

Estas tres grandes etapas, Alfonsinismo, Menemismo, y Kirchnerismo culminan sus gobiernos con problemas económicos distintos pero que comparten el mismo problema de origen: déficit fiscal. 

Gracias a la Ley de Convertibilidad y al Plan Brady, el déficit pasó a financiarse con deuda 
pública en lugar de emisión monetaria. Así como la década del ochenta terminó con hiperinflación, la década del noventa terminó con un default de la deuda pública.

Los gobiernos de Néstor Kirschner y Cristina Fernández de Kirschner, asumieron con las cuentas fiscales con superávit, siendo los primeros seis años del último medio siglo y posterior a la crisis del 2001 con este resultado fiscal.

A partir del 2009, se revierte esa situación, volviendo a la tendencia estructural de tener déficit fiscal, siendo los últimos tres años del gobierno de Cristina Fernández de Kirschner (2013-2014 y 2015) los de más alto déficit en relación al PBI que tuvo el Kirschnerismo, esto producto del aumento del gasto público vía desarrollo social e inversiones en infraestructura, pero fundamentalmente por la carga de los intereses de la deuda a partir de los acuerdos post default con el Club de Paris y el canje de deuda con los tenedores de bonos impagos.

Este anacrónico problema en las finanzas del Estado Argentino no ha variado desde el cambio de gobierno en el 2015, cuando la Alianza Cambiemos pregono en sus discursos de su campaña reducir el déficit fiscal que tanto le criticaba al gobierno kirchnerista.

Los malos números fiscales en este gobierno no están siendo resueltos, sino que además son mayores respecto al PBI, comparados con el período anterior.

Al cierre del ejercicio fiscal 2016, alcanzo al 5,79% del PBI, un porcentaje que lo sitúa en el 
puesto 148 de 189 países, en un ranking de déficit respecto a PBI en países del mundo,  0,17  porcentuales mayor al 2015. (elaborado por www.datosmacro.com/deficit)

En términos absolutos, a junio de 2016, el déficit alcanzo la suma de $ 53.934 millones, un 96,7% más que el mismo mes del año 2015, sin considerar los aportes que realiza el Banco Central de la República Argentina (BCRA)  y el ANSeS (ADMINISTRACION NACIONAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL) ; y el déficit en el primer semestre del año 2016 fue de $ 217.039 millones incrementándose un 39,5% respecto al mismo periodo del año anterior.

Las causas principales de este desfasaje financiero radican en el aumento en los intereses de la deuda pública. Que paso de $ 48.648 millones en el semestre ene-jun 2015 a $ 91.012 millones en el igual lapso de 2016, esto significa un aumento del 87,1%.

Otro factor importante, es que los ingresos se vieron también afectados por la fuerte caída de los derechos de exportación, dado a la caída de las ventas externas y la reducción o eliminación de las retenciones y del IVA ante la baja del consumo.

Esta tendencia no mejora para el 2017, empeorándose aún mucho más con respecto al año anterior. Algunos analistas y organismos internaciones de crédito ubican al déficit fiscal cercano al 7,9% del PBI siendo uno de los tres más elevado de la historia democrática desde 1983.

Entre enero y junio el déficit financiero, que incluye el pago de intereses de la deuda pública, llegó a $255.547 millones, un 43% más que en el mismo período de 2016. "La significativa brecha entre la expansión del déficit primario (+28% interanual) y el rojo financiero (+43% interanual) corresponde al pago de intereses, que subió 70% interanual en el primer semestre del año", puntualizó un análisis de Ecolatina.

El proyecto de Presupuesto para el 2018 aspira a registrar un déficit financiero de $681.803 millones, equivalente a 5,5% del PBI o US$35.326 millones considerando un dólar promedio de $19,30 para el año próximo. Ese desequilibrio se cubre con más deuda. El déficit primario de 2018 bajaría de 4 a 3,2% del PBI porque proseguirán los aumentos de tarifas con la consecuente reducción de la cuenta de subsidios.

Pero los intereses aumentarían en términos nominales 27,6%, casi duplicando el aumento de los gastos primarios que crecerían un 15,1% y la propia meta promedio  de  inflación  del  15,7%.  La  carga  de  los intereses volvería a crecer con relación al gasto total y subiría del 2,2 al 2,3% del PBI, por un total de $ 286.191 millones o U$S 14.830 millones.

Estos números no incluyen el déficit de las Provincias y Municipios ni el del Banco Central 
(déficit cuasi-fiscal). Si se los incluyera, el “rojo” ascendería al 8% del PBI, (unos U$S 49.000 millones) según las estimaciones de consultoras privadas.

El otro elemento que incide en el cálculo del resultado financiero de un Estado, es el referido a los recursos o ingresos que percibe la Administración.
La   recaudación   –   que   se   distribuye   entre  la Administración Pública, Provincias y ANSeS-- sumaria $ 3.043.135 millones el 24,6% del PBI, lo que representa un alza del 18,7%.

El Gobierno lo atribuye a la esperada mejora de la actividad económica y del comercio exterior y “los mayores ingresos de personas físicas y ganancias de sociedades”. Los impuestos que más aportarán serán el IVA, Ganancias y en tercer lugar el impuesto a los créditos y débitos. La recaudación de Bienes Personales disminuirá por la exención a los contribuyentes cumplidores, el aumento del mínimo y la disminución de la alícuota.

Concluyendo:

En primer lugar, se determina que se ve que el déficit fiscal es un problema estructural en Argentina. En el último medio siglo sólo hubo seis años de superávit fiscal luego de la crisis del 2001, y ocurrió en el período presidencial del Kirshnerismo (2003-2008).

En segundo lugar, se observa que las crisis ocurren con niveles cada vez menores de déficit fiscal: El Rodrigazo se da en torno a un déficit fiscal de 14 puntos del PBI, la crisis de 1982 con un déficit de 11 puntos sobre el PBI, la de 1989 con casi 8 puntos sobre el PBI, la del 2001 con un poco más de 6 puntos del PBI y el default del 2014 con un poco más de 4 puntos del PBI. Esto pone de manifiesto los efectos de largo plazo sobre la solidez de la economía de medio siglo de déficit estructural acompañado de crisis monetarias y de deuda.

El déficit fiscal, tarde o temprano, de una manera u otra, cae sobre los hombros del contribuyente.Ya sea vía inflación, o por deuda pública que se traduce en mayores tasas de interés o impuestos para afrontar la deuda que el estado contrae en nombre del contribuyente. Cuando el estado se niega a ajustar sus cuentas fiscales, el ajuste recae inevitablemente sobre el sector privado y los contribuyentes.

Hay dos maneras de realizar ajustes fiscales, incrementando los ingresos tributarios vía crecimiento de la actividad económica o mayor presión fiscal por el aumento de alícuotas o nuevos impuestos, o reduciendo el gasto público, donde, si el estado reduce el gasto público, entonces la demanda agregada se reduciría afectando negativamente al PBI y por lo tanto al empleo y volumen de actividad productiva.

Para el economista Afredo Zaiat: “...hasta el 10 de diciembre de 2015, economistas obsesionados con el déficit fiscal indicaban que el desequilibrio se debía casi exclusivamente al monto destinado a financiar los subsidios. El gobierno de Macri aplicó tarifazos para disminuir esos subsidios, pero el déficit fiscal subió.
Ahora sostienen que el alza del déficit fiscal es porque no hubo un ajuste en otras partidas del gasto público y, por lo tanto, el aumento vertiginoso de la deuda fue una consecuencia para cubrir el agujero de las cuentas públicas. Las fuentes del déficit ya no son sólo los subsidios, sino también el gasto previsional y en salarios...”.

Hay un detalle que no mencionan: el gasto público en términos reales y en relación con el PIB disminuyó en 2016, según datos oficiales (bajó de 42,2 a 41,8 por ciento del Producto, correspondiendo 22,7 por ciento ala  Nación  y  el  resto  a  provincias  y  municipios).  El aumento del déficit no fue por un alza del gasto público. En 2016, la inversión pública directa cerró con una caída del 30 por ciento en términos reales y las transferencias de capital a las provincias disminuyeron 14 % en valores nominales en relación con 2015.

“La exigencia que trasmite la ortodoxia a la Alianza macrismo-radicalismo para “normalizar” la economía es arremeter contra el gasto público, en el que le depositan todos los males que padece la sociedad en términos económicos. O sea, aseguran que el descalabro de las cuentas públicas y la emisión desenfrenada de deuda se explican exclusivamente por el elevado nivel del gasto público. 
Para evitar el estallido que provocaría un déficit creciente y el crecimiento de la deuda hasta el nivel de la insolvencia presentan una única receta: reducir el gasto público., para después de las elecciones de octubre próximo”.

¿Por qué la economía fue arrastrada hacia un déficit fiscal explosivo? La clave se encuentra en una cuestión muy sencilla de entender: el Estado perdió recursos con la eliminación de las retenciones a las exportaciones del agro, mineras, petroleras e industriales (las de las sojas fueron reducidas) y con la disminución de impuestos a las ganancias  y bienes personales. A la  vez, subió sustancialmente la carga de intereses a pagar por el aumento de la deuda.

Un tercer factor relevante para explicar el incremento del déficit fiscal es la recesión auto infligida a partir de la implementación de una batería de medidas que sigue castigando el nivel de actividad.

La mega devaluación y los tarifazos derivaron en un shock inflacionario que las negociaciones paritarias no lograron equiparar la consiguiente caída del poder adquisitivo del salario, las jubilaciones y la AUH., que en términos reales deprimieron la demanda del mercado interno. El ingreso disponible de la población se derrumbó afectando el consumo. En ese contexto recesivo, la apertura importadora hundió aún más la producción nacional.

Como se sabe, cuando la economía retrocede (2,3 por ciento en 2016) la recaudación impositiva se retrae proporcionalmente más. Para los economistas Fabián Amico y Alejandro Fiorito, la elasticidad de los principales impuestos ante cambios del PIB en Argentina es muy alta. 

En una columna de opinión publicada en este diario precisaron que cuando el Producto cae 1 por ciento, la recaudación tributaria disminuye entre 1,4 y 1,9 por ciento.
En resumen el déficit fiscal que economistas del macrismo definen como explosivo está originado por:

     la eliminación de retenciones a las exportaciones y reducción de impuestos,
     el fuerte aumento de los intereses a pagar por el endeudamiento acelerado, y
     la recesión provocada por la mega devaluación, tarifazo,   caída   del   salario   real   y  apertura importadora.

El gobierno construyó la crisis de las cuentas públicas inventando que recibió una pesada herencia para de esa forma viabilizar una transferencia de ingresos regresiva. Es una conocida estrategia conservadora que consiste en generar situaciones económicas críticas porque sólo en ese estado la población acepta medidas que en un marco de estabilidad rechazaría.

Precipitó la crisis fiscal y ahora propone para resolverla el ajuste, que apunta a profundizar la redistribución regresiva del ingreso. Para implementarlo, avanzará en una reforma del sistema jubilatorio y en continuar con la disminución de los subsidios a servicios públicos esenciales.

A través de los medios de comunicación adictos ya adelantó como disfrazará ese recorte que afectará el bienestar de millones de personas: propondrá el achicamiento de la estructura burocrática de ministerios, previamente ampliada hasta el nivel de incompetencia. El marketing de reducción de cargos políticos servirá para maquillar la poda de recursos destinados al sistema de protección social y la implementación de una nueva ronda de tarifazos en la luz, el gas, el agua y el transporte.

Para mejorar el estado de las cuentas públicas no es necesario el ajuste regresivo que piden a gritos los economistas del establishment, sino simplemente recuperar los recursos cedidos a sectores de altos ingresos y mejorar la capacidad de compra de la población para impulsar el mercado interno y así aumentar la recaudación impositiva por el crecimiento de la economía.


Fuente de consulta: www.ncachanosky.com/uploads/7/4/7/8/7478847/capítulo_02_-_deficit_fiscal.pd La 
trampa del ajuste (Argentina) – Por Alfredo Zaiat, economista argentino – 
(www.pagina12.com.ar/43470-la-trampa-del-ajuste 11/6/17)


RELACIÓN DEL DEFICIT FISCAL RESPECTO AL PBI 1999_2017

                                   AÑO                                        % PBI                            OBSERVACIONES
                                   1999                                           3,81
                                   2000                                           3,33
                                   2001                                           5,42
                                   2002                                           2,12
                                   2003                                          -1,17                              Superávit fiscal
                                   2004                                          -3,55                              Superávit fiscal
                                   2005                                          -2,19                              Superávit fiscal
                                   2006                                          -1,71                              Superavit fiscal
                                   2007                                           0,06
                                   2008                                          -0,24                              Superavit fiscal
                                   2009                                           2,43
                                   2010                                           1,27
                                   2011                                           2,55
                                   2012                                           2,79
                                   2013                                           3,00
                                   2014                                           3,99
                                   2015                                           5,62
                                   2016                                           5,79
                                   2017                                           7,00                                    estimado

Fuente: http://www.datosmacro.com/deficit/argentina

martes, 26 de septiembre de 2017

PRESUPUESTO 2018 APN REPUBLICA ARGENTINA

Las 10 claves de un presupuesto con más inversión privada y deuda

24/09/2017 - 01:00

Sumas y restas. El proyecto de Presupuesto, que ahora ingresa en la etapa de negociación parlamentaría, prevé un crecimiento del 3,5%, inflación promedio del 15,7% y un dólar de $19,3 en promedio para 2018.

jueves, 21 de septiembre de 2017

ANÁLISIS DEL PROYECTO DE PRESUPUESTO DE LA APN PARA EL AÑO 2018

Informe realizado por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Pública Nacional (ASAP) del Proyecto de Presupuesto de la Administración Publica Nacional para el año 2018.

http://www.asap.org.ar/wordpress/wp-content/uploads/2014/09/infoleyppto2018.pdf

DEUDA PUBLICA, DÉFICIT FISCAL E INFLACIÓN: LOS KARMA DE LA ARGENTINA SIN RESOLVER


Por: Dr. CP Jorge Marolla.

PARTE 1° DEUDA PÚBLICA
La Economía de la Argentina, históricamente, salvo en muy cortos períodos democráticos desde 1983, ha padecido tres variables económicas imposibles de solucionar.: la inestabilidad en el tipo de cambio, la inflación, atada siempre a esa variable, su déficit fiscal, incrementado en estos últimos dos años respecto a su PBI, terminando el 2017 como uno de los tres más altos de la historia económica de la Argentina y la deuda pública, en constante aumento desde el 2015 en aproximadamente 40.000 millones de dólares promedio anual, forma adoptada para cubrir el déficit fiscal.

Al largo de su historia, a partir de 1945, la Argentina ha oscilado entre un modelo económico nacional y popular y el neoliberal; el proyecto nacional y popular abarca solo el primer peronismo (1945—1955) y el kirchnerismo (2003-2015), en cambio el neoliberalismo puro incluye la última dictadura (1976-1983) y el menemismo (1989-1999), ambos sumados abarcan casi cuarenta años de historia. Los treinta años restantes predominaron, en distinto grado, una u otra de esas orientaciones.

Actualmente, en el análisis de las principales decisiones del gobierno macrista, permite inscribirlo dentro de la corriente neoliberal, que suele generar aumento de la deuda, alto desempleo y recesión, (con el agregado de recesión con inflación en este periodo gubernamental =ESTANFLACIÓN); características sobresalientes de este modelo económico.

Estas variables económicas conforman un círculo vicioso desde siempre, donde cada una de estas se relacionan entre sí, con la contracción constante y creciente de los ingresos de la mayoría de los argentinos; teniendo como resultado el aumento de la pobreza y degradación de la calidad de vida dela mayoría de los argentinos. 

Cuando Bernardino Rivadavia tomo un empréstito por un millón de libras esterlinas en 1822 con la banca inglesa Baring Brothers, dio inicio a uno de los karmas centrales de la vida política y económica de la Argentina: su DEUDA PUBLICA.

La decisión de Mauricio Macri de cumplir con los compromisos internacionales tomando deuda sin pensar en las consecuencias a futuro del país, puso de manifiesto la discusión política del desmanejo generalizado del gobierno con este tema. 

Después de una década en la que el endeudamiento exterior bajó y no se tomaron préstamos con los grandes organismos internacionales, la llegada de Cambiemos al poder avivó el fuego de la deuda, incrementando su total, tanto interna (emisión de bonos, letras, LEBAC, entre otros) como externa, en su primer año de mandato en un 14,5%, pasando de 254.000 millones de dólares al 31/12/2015 a 288.500 millones de dólares al 31/12/2016 (según fuente del Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas). 

En 1993 la deuda del gobierno nacional alcanzaba un 25.4% del PBI, en el 2001 se ubicaba en el 53.7% del PBI, a parir de la crisis de 2001, por efecto del auto default declarado, aumenta la relación hasta el 152,1% en 2002. Con la asunción de Nestor Kirschner, a finales del 2003, comienza una progresiva disminución en la relación de la deuda con el PBI, producto de las renegociaciones y el aumento de la actividad económica, llegando a su punto más bajo en 2011, del 38,6% del PBI. 

En este período del gobierno de Macri, el Estado argentino emitió un 263% más deuda que Arabia Saudita, convirtiéndose en el país emergente o en desarrollo que más se endeudo en el mundo durante este período. Del “esquema Ahorro Inversión” de la ejecución presupuestaria al 30/6/2017, se observa que el endeudamiento, tanto en moneda local como extranjera es de 35.027 millones de dólares, de los cuales se usaron 25.621,4 millones de dólares para cancelar vencimientos del primer semestre. 

Esto hace que para volver a “reinsertarse en el mundo”, la Argentina se haya endeudado a un ritmo de US$ 100 millones diarios, y que solo este año (2017) se deban abonar US$ 13.800 millones ($ 247.600 millones) de interés referido a nueva deuda emitida por este gobierno, un 32% superior a lo abonado en el 2016 (12.500 millones de dólares). 

Comparado con el 2005 el crecimiento de la deuda, cuando sumaba U$S 154.271 millones a fines del 2017 el endeudamiento creció en más de U$S 172.000 millones. 

Asimismo, desde 2016, se observa también, un fuerte incremento en la relación deuda/PBI, producto de la política de endeudamiento encarada por este gobierno, estimándose que, a fines del 2017, la deuda pública será aproximadamente de 326.000 millones de dólares, representando el 58,5% del PBI.

                                          EVOLUCIÓN DE LA DEUDA PUBLICA 2015-2018
                        AÑO        MILLONES DE US$     VARIACIÓN EN%             EN% PBI
                        2015             254.000,00                                                            43,4
                        2016             288.500,00                    13,4                                 52,8
                        2017             326.200,00                    13,1                                 58,5
                        2018 (1)        372.000,00                    14,0                                 60,0
                      (1) Estimado en el Presupuesto de la Administracion Nacional2018

Según datos que surgen del Presupuesto 2018, presentado al Congreso Nacional, las necesidades de financiamiento total alcanzan a los 681.803 millones de $ (U$S 45.600 millones) que es el que corresponde al déficit financiero para ese ejercicio, equivalentes al 5,5% del PBI. 

Esto implica más intereses a pagar por la deuda, en el 2018, el incremento en términos nominales será del 27,6% en su pago con respecto al 2017, equivalente a USD 14.830 millones, subiendo del 2,2 al 2,3 % del PBI. Los intereses que se van a pagar (los presupuestados) representa más que el presupuesto de Seguridad ($ 97.500 millones), Defensa ($ 94.000 millones), Educación ($ 131.000 millones), Ciencia y Tecnología ($ 14.000 millones), Salud ($ 46.300 millones) y de todo el Ministerio de Desarrollo Social ($ 131.200 millones).

Concluyendo, el esquema de endeudamiento, con el artilugio que utilizó este gobierno “volver a reinsertarse en el mundo”, es feroz y descontrolado. Solo beneficia a los bancos amigos en el cobro de altas tasas de comisión; se utiliza para financiar déficit fiscal; beneficia a los inversionistas especulativos en LEBAC que perciben altas tasas de interés en pesos y ante un menor incremento en el tipo de cambio obtienen una renta en dólares que en ninguna parte del mundo consiguen. 

La acumulación de los vencimientos de deuda, al menos en los próximos diez (10) años, hasta el 2027, debería ser necesario seguir recurriendo a nuevos endeudamientos o refinanciaciones, por el pago total de capital e intereses superan la capacidad de pago del Estado. Entre el 2018 y el 2027 los montos oscilan entre 15.000 millones de dólares y 38.000 millones de dólares, con picos máximos de más de 38.000 millones de dólares en el 2018 y de 30.000 millones de dólares en el 2021. 

A partir de 2018, se aprecia una deuda que será del 60% del PBI, un nivel demasiado grande para un país muy sensible ante cualquier crisis externa desfavorable. 

Tomando una dimensión del monto de la deuda contraída por la Argentina hacia fines del 2017 , se puede estimar que representa tres veces más de lo que valen en conjunto las diez (10) principales empresas del país: (Banco Nación; Tenaris; Pan American Energy; Mercado Libre; Cablevisión; YPF; Banco Macro; Ternium; Grupo Galicia y Pampa Energia), que alcanza a los U$S 106.300 millones (según revista Forbes Arg).

No se percibe que el endeudamiento sea un instrumento para el desarrollo de la infraestructura de un Estado y que se amortiza a largo del tiempo; es utilizado para el financiamiento del déficit fiscal. 

El esquema es la renovación de stock de deuda, que va creciendo y al mismo tiempo los intereses, que implica el recorte en los servicios de salud, educación, seguridad y vivienda y el aumento del déficit fiscal financiero por el crecimiento de los intereses que deben pagarse. 

La deuda pública está subiendo todos los años alrededor de los U$S 40.000 millones y ya es parecida a la de diciembre de 2001, aunque no hay ninguna chance de repetir lo que sucedió en aquel año, pero si es cierto que existen indicadores económicos similares previos de aquella crisis, como el déficit fiscal. Esto va complicar la gobernabilidad de este gobierno, que lo único que hizo en esta materia, es cambiar la manera de financiarlo, de emisión monetaria a deuda.

Es una película que ya vimos en otras épocas no muy alejadas y sabemos muy bien cuál es el final, así como la década del ochenta terminó con hiperinflación, la década del noventa terminó con un default de la deuda pública.