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domingo, 3 de julio de 2016

EL FACTOR CONSUMO

El factor consumo

Por José Natanson 
(Le Monde Diplomatique -Julio 2016)

Hasta fines del siglo XVIII, la mayor parte de la población vivía en unidades de producción, sean minifundios campesinos o grandes propiedades, capaces de generar casi todo lo que consumían, con excedentes mínimos que se intercambiaban en los mercados locales. La Revolución Industrial, causa y consecuencia de todo tipo de transformaciones tecnológicas, económicas y sociales, amplió de manera exponencial la disponibilidad de bienes y servicios, creando un segmento intermedio, que antes sencillamente no existía, entre la suntuosidad de la aristocracia y el consumo de supervivencia del resto de la sociedad. Con el carbón y el vapor primero y la electricidad después, con el sistema factoría en un comienzo y luego con el fordismo, los productos se transformaron en mercancías en sentido capitalista clásico, objetos creados en serie para un comprador anónimo que los adquiría en el mercado. Nacía la sociedad de consumo.
En tanto práctica social, el consumo ocupó un lugar relativamente marginal en el desván de las ciencias sociales hasta que los estudios pioneros de Pierre Bourdieu demostraron su alcance y profundidad, el modo en que los patrones de ciertos grupos privilegiados –lo que hoy llamaríamos “el gusto”– se imponen como la pauta legítima del resto de la sociedad (1). 

Esto explicaría por ejemplo que los sectores populares a menudo destinen parte de sus salarios a compras que están por encima de sus posibilidades, algo que enfurece a muchos progresistas escandalizados por el gasto en zapatillas o celulares que no son zapatillas o celulares sino verdaderas marcas sociales, casi una inversión en estatus. Y se produce también un movimiento en sentido inverso, que es la incorporación al catálogo de estilos de las clases medias modas originadas en los sectores más pobres, como los jeans caídos que usan los jóvenes blancos de los colleges estadounidenses y cuyo origen es la prohibición de utilizar cinturón en las cárceles de la comunidad negra. O, en Argentina, la incorporación de la música tropical al repertorio de las fiestas de Barrio Norte y hasta el surgimiento de bandas de “cumbia cheta” tipo Agapornis.

Pero no nos desviemos. Lo que quiero plantear aquí es que, desde su irrupción hace más de dos siglos, el consumo ha ido ganando centralidad en la vida social, a punto tal que, según Zygmunt Bauman, es el mismo sujeto el que se transforma en objeto de consumo, una especie de promotor de sí mismo a la hora de presentarse a una entrevista laboral, preparar el papeleo para la inmigración selectiva al primer mundo u ofrecer su “intimidad estilizada” en las redes sociales (2). 
Por eso el consumo no debería ser visto como el síntoma de una alienación absoluta impuesta por un capitalismo todopoderoso a un hombre inerme, como sostiene el marxismo de caricatura, pero tampoco como la elección de un individuo libre, racional y plenamente informado, como creen los liberales. El consumo es comprar, pero también exhibir, desear y soñar. Es una forma de decir quiénes somos y quiénes no queremos ser. Es un factor que, desigualmente repartido por la estructura social, funciona como una vía de afirmación identitaria, un potente vehículo aspiracional y una forma de construir una relación simbólica con el mundo, que va de la vida cotidiana a la economía y de ahí, claro, a la política.

Consumo & política
La legitimidad política tiene explicaciones múltiples, que pueden ir de la conservación de un cierto orden social, la lucha contra un enemigo externo o la adhesión a un líder providencial, entre varias dimensiones no necesariamente excluyentes. Entre ellas, el acceso al consumo se ha ido convirtiendo en una de las principales, como parte de un fenómeno global que se vive en Argentina de manera particularmente intensa. Por la influencia de la inmigración europea, por el impulso igualitarista propiciado por la educación pública o por el acceso relativamente temprano a los derechos sociales, lo cierto es que en Argentina el consumo es uno de los ejes fundamentales de cualquier proceso de acumulación de poder.

Fue así con el primer peronismo, que con sus políticas de pleno empleo, salarios altos y vacaciones pagas contribuyó a crear la novedosa figura del “consumidor obrero”, reflejada por ejemplo en el boom de la venta de heladeras SIAM, que investigaciones posteriores comprobaron como un hito familiar en la memoria emotiva de las clases populares, o los cambios en la publicidad de la época, que incorporó a los avisos los códigos de señas utilizados por los trabajadores para pedir bebidas en los bares y cafés de barrio y considerados una grasada por las clases medias (3).

Aunque más espasmódicamente, el consumo siguió desempeñando un papel central en la vida política. Los primeros años de la dictadura, con el ingreso masivo de productos importados gracias a la apertura de Martínez de Hoz, y del alfonsinismo, con la estabilización y el crecimiento de inicios del Plan Austral, propiciaron aumentos transitorios del consumo que fortalecieron a los respectivos gobiernos, aunque el salto más grande, distinto a todos los demás, se produjo sin dudas durante el menemismo, cuando tres condiciones hasta entonces esquivas –inflación controlada, dólar barato, poder político fuerte– se combinaron con un momento bisagra en la historia mundial, signado por la globalización y el neoliberalismo. 

Durante su largo ciclo en el poder, el menemismo no sólo produjo una enorme expansión del consumo sino que incorporó una serie de rasgos del primer mundo que transformarían para siempre la vida cotidiana, la fisonomía de las ciudades y la identidad social de los argentinos. De los servicios bancarios a la informática, de la tecnología inalámbrica a la medicina prepaga, de los countries a los vuelos baratos, las innovaciones de los 90 marcaron un cambio que no fue sólo de escala: los derechos del consumidor fueron elevados a rango constitucional con la reforma del 94.

Y luego el kirchnerismo, responsable del segundo gran boom de consumo de nuestra historia. En este caso, a diferencia de los 90, el impulso no pasó tanto por la incorporación de bienes y servicios hasta entonces restringidísimos o directamente inexistentes sino por la expansión a vastos sectores sociales de productos ya disponibles. Así, por ejemplo, los hogares con microondas pasaron del 7 por ciento durante el menemismo al 45 en la actualidad, las casas con computadora aumentaron del 8 al 57 y las familias con televisor del 93 al 97. En muchos casos hubo una sustitución de modelos viejos por otros más nuevos: el porcentaje de hogares con lavarropas no automático se redujo del 38 al 23, pero aquellos con modelos automáticos pasaron del 32 al 65, y lo mismo con la heladera con frezzer, que saltó del 37 al 76. En algunos rubros el aumento fue tan asombroso como constante entre uno y otro ciclo político: las cajas de ahorro pasaron de 5 millones antes del menemismo a 16 millones a fines de los 90 y 32 millones en la actualidad, en tanto las tarjetas de crédito saltaron de 5 a más de 20 millones (4).

Lo central, en todo caso, es que los valores sociales también fueron cambiando: la explosión de tarjetas de crédito supuso por ejemplo el debilitamiento del ideal inmigrante de la austeridad puritana y la legitimización del “vivir a plazo”, antes considerada una posición social vergozante. Este nuevo clima fue reflejado en series, libros (Vivir afuera de Fogwill, por ejemplo) y por supuesto en los videos de Peter Capusotto, el gran intérprete de la década kirchnerista, con su banda Con-Sumo, que proponía “dejar de pensar, porque pensar es entrenar la tristeza, y salir a gastar”. Y lo detectó la publicidad, con la arquetípica pareja del Banco Galicia: Marcos, que cuida las cuentas, y Claudia, compradora compulsiva. Como escribió Alejandro Sehtman, no deja de ser sintomático que Paola Barrientos, la actriz que protagoniza la campaña, se haya convertido en una ferviente defensora de Cristina Kirchner, mientras que todos imaginamos a Claudia votando al PRO. El kirchnerismo, que al final de su década había construido un aparato de poder fenomenal, terminó derrotado por el voto popular: había conquistado a la actriz pero se había olvidado del personaje.

Macrismo & consumo
El consumo, decíamos, es que más que comprar cosas. El consumidor se politiza cuando busca en las góndolas productos con la etiqueta de “comercio justo” o cuando, transformado en una especie de comprador-militante, reclama los precios cuidados (incluso la secta insólita de los veganos defiende una actitud vagamente política de respeto a los derechos humanos de las gallinas y los camarones). Y al tiempo que el consumo se politiza, el ciudadano se comporta cada vez más como un consumidor vigilante: en lugar de guiarse por viejas tradiciones ideológicas o valores familiares heredados, actúa, según la definición de Pierre Rosanvallon, como un “comprador exigente”, como alguien que mira, compara y recién después elige, y que puede por lo tanto votar a un partido un año y a otro al siguiente, a una fuerza política para presidente y a otra para gobernador (5). Lo sabe bien Jaime Durán Barba, que en la campaña electoral le recomendó a Mauricio Macri apostar a este elector emancipado y descartar las alianzas supuestamente esenciales para la victoria, como la articulación con un sector del peronismo en la provincia de Buenos Aires, para construir una oferta PRO pura, que al final terminó ganando.

Pero el consumo cae. Según la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas, medidas en cantidades, disminuyeron un 4,8 por ciento en el primer cuatrimestre. El fin de semana largo de junio registró una ocupación hotelera del 40 por ciento, muy por debajo del promedio del año anterior, en un patrón que se repite en prácticamente todos los rubros, incluso alimentos. Y en este sentido no deja de resultar paradójico que el macrismo, con su fe en el mercado y la sobrerrepresentación del sector privado en su gabinete, haya entendido con singular perspicacia el modo de funcionamiento de la política en términos de oferta y demanda, pero al mismo tiempo olvide la importancia del consumo como organizador de las expectativas sociales y fuente esencial de legitimidad política.

1. Pierre Bourdieu, El sentido social del gusto. Elementos para una sociología de la cultura, Siglo XXI, 2010.
2. Zygmunt Bauman, Vida de consumo, Fondo de Cultura Económica, 2007.
3. Natalia Milanesio, Cuando los trabajadores salieron de compras. Nuevos consumidores, publicidad y cambio cultural durante el primer peronismo, Siglo XXI, 2014.
4. Carla del Cueto y Mariana Luzzi, “Salir a comprar. El consumo y la estructura social en la Argentina reciente”, en Gabriel Kessler (comp.), La sociedad argentina hoy, Siglo XXI, 2015.
5. Pierre Rosanvallon, La contrademocracia. La política en la era de la desconfianza, Manantial, Buenos Aires, 2007.

REVISTA COMUNIDAD Y DESARROLLO JULIO 2016

FUNDACIÓN ACCIÓN PARA LA COMUNIDAD

La Fundación Acción para la Comunidad (FAPC) es una organización no gubernamental, independiente y sin fines de lucro.
Son sus objetivos: el estudio, la planificación y proyección de iniciativas relacionadas a la reforma del estado, la participación ciudadana y la profundización del sistema democrático tomando como punto de partida el espacio de lo local, hacia lo regional y global: "el concepto del desarrollo local como estrategia integral que construya tejido social tomando a los ciudadanos y su comunidad como actores principales en la búsqueda del desarrollo de la sociedad".
En tal sentido, la FAPC es una institución civil y social, es decir que forma parte de la sociedad argentina, convive en y con ella y se desarrolla en su seno, sintiéndose protagonista de un proceso histórico-social continuo; influencia y es influenciada por ella; participa y es participada en ella. En definitiva la FAPC es también parte activa de la comunidad.
Quienes integramos esta organización estamos convencidos que es fundamental para nuestra sociedad incentivar la participación ciudadana, dotar a la democracia de nuevos instrumentos que permitan su fortalecimiento, consolidación y expansión.
Creemos en el rol actuante y protagónico del Estado, pero también en que desde la sociedad civil se puede atender a las necesidades sociales, culturales, comunitarias, desde una acción solidaria, que en todo caso complemente la actividad estatal.
Las acciones que se vienen desarrollando abarcan: realización de seminarios, jornadas, talleres y cursos con el fin de intercambiar ideas y opiniones en aquellos campos temáticos definidos como prioritarios por la institución; la publicación de materiales de diverso contenido conceptual con el fin de difundir las acciones de la FAPC y de sus integrantes, así como aportar al debate de nuevas problemáticas y a las formas de resolverlas; el desarrollo de proyectos y programas, de capacitación, en diversos ámbitos: barriales, culturales, interinstitucionales y comunitarios. En este marco se han ido conformando diversos equipos de trabajo para llevar adelante los planes fijados anualmente por el Consejo de Administración. Una tarea básica y primordial de estos equipos ha sido la detección de las necesidades comunitarias y la formulación de proyectos y programas para atenderlas, el establecimiento de las relaciones interinstitucionales para lograr su puesta en práctica y la búsqueda de los recursos que posibiliten su concreción.
Entendemos que la FAPC tiene que ser una institución eficaz y eficiente, y ello implica criterios adecuados de organización, planificación estratégica, logro de resultados y transparencia en la administración de sus recursos, y en esto también sus integrantes ponen sus mayores esfuerzos.

http://www.fapc.org.ar/autoridades

http://www.fapc.org.ar/seccion/contenido/42/noticias

El sueño del “fin de ciclo” progresista en América Latina estaría más cerca de concretarse si se consolidara el gobierno “parlamentario” en Brasil, y si en Venezuela la oposición lograra una revocación del mandato de Nicolás Maduro. El gobierno argentino ya está en manos de la derecha más despiadada que haya gobernado el país desde la restauración democrática, y el panorama regional es más complicado para los sobrevivientes de la ola popular de la década pasada, entre ellos Evo Morales, quien perdió una elección que le hubiera permitido presentarse para cumplir un nuevo mandato al frente del Estado Plurinacional de Bolivia.........

http://www.fapc.org.ar/noticia/contenido/1103/adelanto-del-numero-de-julio-de-la-revista-comunidad-y-desarrollo

martes, 22 de marzo de 2016

HABLEMOS DE AUTISMO



Por: Gala Barros
Mamá de un nene con TGD
El autismo fue descrito en 1943 por el Dr. Leo Kanner, quien aplicó este término a un grupo de niños/as ensimismados y con severos problemas de índole social, de comportamiento y de comunicación, sin embargo, recién en 1980 fue considerado por primera vez como entidad nosológica independiente, con el nombre de Autismo Infantil. Posteriormente, en 1987, se lo deja de denominar autismo infantil para nombrarlo como hoy día se conoce: Trastorno del Espectro Autista –TEA-.
Con este cambio de nombre se trata de eliminar la idea de que el autismo es una alteración exclusiva de la infancia y se encuadra en un nuevo grupo de trastornos de inicio infantil: Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD).
Se caracterizan por ser una forma de perturbación grave, extraordinariamente incapacitante y crónica; que demanda cuidados y atenciones prácticamente durante toda la vida. Este tipo de trastornos (Trastorno Autista, Trastorno de Asperger, Síndrome de Rett, Trastorno Desintegrativo y Trastorno del Desarrollo no Especificado) se inician antes de los 3 años y afectan a varias áreas del desarrollo, especialmente las relativas a las habilidades para la interacción social, las habilidades comunicativas y lingüísticas y las habilidades para el juego y el desarrollo de actividades e intereses y se presenta con un amplio espectro de gravedad. Los primeros síntomas suelen ser poco claros y es frecuente que provoquen, en los padres y familiares, sentimientos de intranquilidad y temor más que una actitud eficaz de búsqueda de ayuda profesional. Los trastornos del espectro autista tienen un curso continuo. En niños/as de edad escolar y en adolescentes son frecuentes los progresos evolutivos en algunas áreas como por ejemplo, el creciente interés por la actividad social a medida que alcanzan la edad escolar. Algunos sujetos se deterioran conductualmente, mientras que otros mejoran.
Son la escuela y los jardines maternales, los primeros escalones de socialización con otros niños, por esto los docentes serán de suma importancia en la detección de conductas que ayuden a la pesquisa de los niños con sospecha de TEA, y su posterior derivación al a través de sus padres para su asistencia.
En ese sentido, los niños con autismo pueden integrarse a escuelas regulares, siempre y cuando cuenten con los apoyos que requieren para aprender y desarrollarse en la escuela. Cada niño es único con sus fortalezas, gustos y retos. Es decir que tampoco los niños con autismo son iguales entre sí, por lo que en la escuela se debe formar un equipo de trabajo junto con la familia y si es necesario especialistas externos. Este equipo se encarga de definir los objetivos para el alumno, así como la forma en que van a trabajar con él. Es muy importante tomar en cuenta las fortalezas del niño al diseñar su programa.
Es así mismo de vital importancia crear conciencia en los colegios acerca del autismo y sus variantes (como el síndrome de Asperger por ejemplo) a fin de erradicar el acoso escolar o bullying del cual pueden ser víctimas a causa de la ignorancia.
Enumeramos a continuación conductas, que a un docente podría detectar y proceder a realizar una charla con los padres y enviar un informe escrito al profesional actuante, para que se desarrollen las  pruebas necesarias.
• Retraso o carencia verbal. Lenguaje repetitivo o poco funcional (Ecolalias)
• Aleteo de manos, correr en círculos
• Comunicación funcional restringida (no para interactuar solo para cuando necesita algo)
• Ausencia de juego simbólico o imaginativo
• Uso impropio de juguetes, ordena los juguetes en fila o hace utilización de ellos de forma no funcional
• Conductas obsesivas
• Se golpea a sí mismo con objetos o con sus manos
• Baja empatía o poca relación con sus pares
• Se aísla, juega solo
• Rechaza el contacto físico
• No responde a órdenes o no responde cuando se lo llama (parece no oír)
• No mantiene la mirada
• Alto grado de frustración o berrinches con dificultad para lograr un estado de calma
• Baja tolerancia al cambio de rutinas
• Un nivel excesivo de actividad
• No señala o bien utiliza las manos del maestro para señalar sus necesidades
El autismo y sus síndromes relacionados han mostrado un crecimiento explosivo Para resaltar lo alarmante de esta problemática, de acuerdo a los resultados de estudios realizados por el Centro para el control y Prevención de Enfermedades (CDC), principal entidad oficial de monitoreo de los EEUU se ha identificado que 1 de cada 88 niños ha sido identificado con trastorno del espectro autista (TEA), un 78% más que en el año 2000. Este aumento en el crecimiento se debe probablemente un 50% a mejores técnicas de detección temprana y otro 50% es un misterio[1].
Otro estudio realizado en Asia, Europa y América del Norte, revela una prevalencia en promedio es del 1% con la diferencia que en Corea del Sur que ese promedio alcanza al 2%. También se comprobó que estos trastornos se dan más en varones (1 en 42) que en mujeres (1 en 189) y, otro dato importante es que se ha demostrado que casi la mitad (46%) de los niños identificados con TEA tienen una capacidad intelectual por encima del promedio de la de un niño sin estos trastornos.
Se calcula que más del 80% de los adultos con autismo están desempleados. Las investigaciones indican que los empleadores están dejando escapar capacidades que se presentan de forma más habitual entre personas con trastornos del espectro autista que entre otros trabajadores que no lo tienen, como una mayor competencia en el patrón de reconocimiento y en el razonamiento lógico, así como una mayor atención al detalle.
En nuestro país no hay investigaciones significativas a nivel estadístico pero alguna organización que nuclea a padres de chicos con TGD, estiman que la prevalencia es similar a la de los países desarrollados. “(…) Una muestra pequeña tomada en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, detectó un 3% de niños en el espectro. La mayoría en, pero para saber un número exacto hay que ver los resultados de la 2da encuesta Nacional de Personas con Discapacidad” _iniciada en el año 2015.-
Este dato hace que la situación de las personas con TGD en nuestro país sea alarmante. Existe poca información, los diagnósticos son tardíos y muchas veces los tratamientos no son los correctos, la situación de cobertura médica es de una gran especulación, las escuelas no están preparadas o no quieren integrar a los niños, hay falta de compromiso y el Estado da la espalda.
Según la ONU, el crecimiento en casos reportados de diagnóstico de TEA en el mundo tiene estrecha vinculación con un mayor conocimiento sobre el autismo en pediatras y familiares, el cambio en las clasificaciones, la ampliación del espectro, y la detección y su diagnóstico temprano. Es evidente que estamos ante un nuevo desafío como sociedad. La resolución A67/17 de La Asamblea Mundial de la Salud destaca la necesidad de que la OMS ayude a fortalecer las capacidades de los países de abordar el espectro autista y otros trastornos relacionados, así como también facilitar la movilización de recursos, trabajar con redes vinculadas al autismo, y monitorear el progreso.
Se ha demostrado que la intervención temprana es sustantiva para el tratamiento de los niños con TEA. La terapia conductual específica y la estimulación durante los primeros años y en la edad preescolar puede mejorar significativamente a estos niños en sus habilidades cognitivas y del lenguaje
Las terapias conductuales y de comunicación útiles para los niños con TEA son aquellas que proporcionan estructura, dirección y organización como complemento de la participación familiar. Existen también procedimientos que se basan en el desarrollo emocional y las relaciones interpersonales. En sí, no existe un tratamiento único y que sea el mejor, pero es de considerada importancia la detección temprana con la consecuente concientización de los padres.
EL ROL DEL ESTADO
Es de suma importancia la participación del estado a través de las escuelas y la salud pública para brindar capacitación a los docentes y especialistas de la salud, como así también apoyo a las familias que transitan por este camino tan sinuoso y difícil.
En Argentina la Ley Nacional N° 27043 (BO 33044 7/1/15), aprobada en noviembre de 2014 por el Congreso Nacional, busca promover un abordaje integral e interdisciplinario del autismo en Argentina, que favorezca su investigación y detección temprana, al tiempo que garantice su tratamiento y la inclusión social de las personas que lo presentan. Para ello, la norma establece que el Estado debe planificar la capacitación de recursos humanos, fijar los procedimientos para su diagnóstico acordes al avance de la ciencia y tecnología y realizar estudios epidemiológicos y estadísticos a fin de conocer la prevalencia del trastorno en Argentina. La autoridad de aplicación deberá además determinar las prestaciones y los apoyos necesarios para garantizar una mejor calidad de vida y la inclusión de las personas con autismo.
En su artículo 4°, la normativa introduce en el abordaje integral a los agentes de salud. Tanto las organizaciones de seguridad social, las entidades de medicina prepaga y las obras sociales como los servicios médico asistenciales están obligados a otorgar las prestaciones necesarias para la detección temprana y tratamiento de los Trastornos del Espectro Autista. En cuanto a la inclusión social, el Ejecutivo Nacional, en coordinación con las autoridades provinciales que ratifiquen la ley, deberán ejecutar políticas públicas orientadas en materia educativa, laboral y social, con el objetivo de cumplir con lo establecido por la Convención sobre Derechos de las Personas con Discapacidad - ley 26378
La Provincia de Buenos Aires es pionera en lo que respecta a la intervención del Estado en temas de salud, como ser la ley de fertilización asistida y en el caso que nos compete a la asistencia de chicos con TGD y sus familias.
En tal sentido, en diciembre del año 2010, la legislatura provincial aprueba la Ley Provincial 14.191, que crea en el ámbito de la Provincia, el Sistema de Protección Integral de las Personas que padecen Trastornos Generalizados del Desarrollo - TGD, instrumentando mecanismos de prevención, promoción, y asistencia con una perspectiva interdisciplinaria e integradora. Reglamentada[2] en Mayo de 2015 es una herramienta fundamental para la detección precoz del Trastorno y también para su tratamiento en hospitales y espacios de sanidad publica.
Siguiendo con esta norma  y sus reglamentación, el Dto. 375/2015[3], dice que se entiende por Sistema de Protección Integral de las Personas que padecen TGD “(…) el conjunto de acciones tendientes a promover, proteger, propiciar y garantizar el goce pleno, en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales para las personas descriptas en el párrafo precedente, así como también garantizar el respeto por su dignidad(...)”
También tiene como objetivo “(…) promover un conjunto de estímulos tendientes a contrarrestar los efectos del síndrome procurando la protección integral de la persona afectada y su familia[4]. En este sentido, constituyen medios o herramientas tendientes a contrarrestar los efectos del síndrome todos aquellos recursos tanto humanos como tecnológicos imprescindibles para la mejoría de las personas con Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), y el logro de su máxima autonomía. Asimismo, se incluyen a todos aquellos profesionales de la salud y educación con capacitación en las terapias reconocidas por la comunidad médica y terapéutica nacional y validadas y/o de consenso internacional, como así también acompañantes terapéuticos debidamente acreditados[5].
Además, establece los derechos de todas las personas con TGD[6]:
a) Recibir asistencia médica y farmacológica.
b) Recibir capacitación profesional.
c) Ser insertado en medio laboral
d) Recibir una protección social integral, incluyendo actividades de ocio adaptado y tiempo libre.
e) Inserción Comunitaria.
f) La Dirección General de Escuelas deberá garantizar la integración de las personas que padecen TGD por medio de una educación adecuada e integral a través de programas educativos que contemplen servicios escolares especiales, escuelas ordinarias, centros de educación especiales, centros de día, recursos adecuados de alojamiento incluyendo los servicios de estancias cortas de semana y vacaciones.
Su Artículo 4° garantiza a las personas que padecen TGD, su inclusión dentro de las prestaciones de Obras Sociales, Seguros de Salud, Planes de Medicina Prepaga y toda otra institución obligada a prestar asistencia médica y/o farmacológica, haciéndolo con carácter obligatorio.
La cobertura comprenderá también lo concerniente a medicamentos, transporte, acompañamiento y demás terapias validadas y/o de consenso internacional.
Es importante destacar que las Obras Sociales y Prepagas deben afrontar todos los gastos relativos al tratamiento de este tipo de trastorno, pero la realidad nos indica que no es así, ya que los familiares de estos chicos, tienen que lidiar con las burocracias de cada obra social en particular que no hacen más que postergar los tratamientos a veces hasta un año o más.
En cuanto a lo mencionado en el párrafo precedente, es imprescindible que se implemente un sistema de control a las obras sociales o algún mecanismo que prevea la intervención inmediata de la Justicia, cuando los agentes comprendidos en el sistema de salud no cumplen con lo estipulado en esta Ley, ya que es fundamental la atención precoz en estos casos.
Por otra parte, el Sistema de Protección Integral de las personas que padecen TGD, determinará y priorizará su funcionamiento en los hospitales públicos de la Provincia de Buenos Aires, disponiéndose la infraestructura necesaria para la correcta implementación de los mismos[7].
En ese sentido, durante el año 2015 se inauguró una Dirección para el tratamiento y la detección precoz de Trastornos del Espectro Autista (TEA) en el hospital provincial Eva Perón de San Martín. Allí ya comenzaron a funcionar siete consultorios en los que trabaja un equipo interdisciplinario integrado por psicólogos, psiquiatras infantiles y pediatras, que cuentan con una cámara “Gesell”, desde donde los profesionales observan el comportamiento de los chicos en el juego sin la intervención de los padres ni de terceros, lo que facilita la determinación del diagnóstico. Asimismo, la cartera sanitaria confeccionó un material que sirve como guía a los padres y a los profesionales de la salud para ayudar en la detección temprana de estos trastornos, que ya está disponible en la web del ministerio: http://www.ms.gba.gov.ar.
Este manual es fundamental si se tiene en cuenta que, en las primeras etapas de la vida, los TEA pueden pasar desapercibidos, por eso, todos los que estamos en contacto con chicos debemos estar atentos para reconocer las señales del autismo[8].
También es de destacar que desde el Programa provincial de TEA se viene realizando “un trabajo de capacitación constante para ayudar a padres, docentes y equipos de salud a tener herramientas para sospechar y diagnosticar estos problemas.
La idea es que otros hospitales como el Alende de Mar del Plata y el Eurnekian de Ezeiza, repliquen la idea y que la nueva gestión del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, continúe con la implementación de este sistema.
Otras jurisdicciones han dictado distintas leyes sobre esta problemática:
·         Chubut: ley 207. Ex ley 4542 de 1999 -. Sistema de Protección Integral de las Personas con Síndrome Autístico. Reglamentada por el decreto 1614/11.
·         La Rioja: Ley 7560. Ley de Protección Integral de las Personas afectadas por el Síndrome Autístico. Año 2003.
·         Corrientes: Ley 5809. Sistema de Protección Integral de las Personas con Síndrome Autístico. Año 2007.
·         Ciudad de Buenos Aires: Ley 1.628. Crea el Centro de Inclusión Social del Autista. Año 2004.
·         Santiago del Estero: Ley 7141. Declara el 2 de Abril, Día Provincial de Concientización sobre el Autismo. Año 2012.
CONCLUSIÓN
Nos encontramos frente a un grave problema social, donde los Estados: Nacional, Provincial y Municipal deben contribuir a través de sus áreas de salud y educación, a brindarle a los familiares de chicos con estos trastornos, los mecanismos y herramientas necesarias y cumplir con la normativa vigente.
Respecto a la integración escolar, se observa que no todos los establecimientos educativos públicos cuentan con una estructura para la contención de niños/as con problemas de autismo, también se da casos de falta de capacitación en docentes y autoridades escolares y de gabinetes psicopedagógicos para atender esta problemática, y demora en el trámite burocrático en la aceptación del acompañante integrador.
En establecimientos educacionales privados, la incorporación de chicos con autismo o TGD es más, restrictivo, ya que cuando se pretende inscribirlo y se pone en conocimiento del problema, directamente se lo excluye con el argumento “no hay vacante”, privándolo de su educación.
Por tal razón es de vital importancia crear conciencia en las escuelas acerca del autismo y sus variantes.
La problemática no se da solo en niños/as, sino que este tipo de trastornos de salud se agudiza cuando llegan adultos. La alta tasa de desocupación en adultos con autismo es un problema muy serio. Entre las trabas que se deben superar para desencadenar este potencial encontramos: una escasez de formación profesional, un apoyo insuficiente a la inserción laboral y una discriminación generalizada.
Es necesario que se elaboren estadísticas, con el fin de tomar dimensión exacta de los casos de niños/as que padecen este tipo de trastornos. En este sentido se debe finalizar con la 2da Encuesta Nacional de Personas con Discapacidad, que con demoras fue iniciada en el año 2015.
Se debe realizar controles para que las Obras Sociales y demás organizaciones que presten servicio de salud y que no se encuentran incluidas en la Ley de Obra Social (Leyes 23.660 y 23.661), cumplan con la obligatoriedad prevista en la Ley Nacional 27.043. Por su parte estos agentes de salud deberán reducir y agilizar los trámites de cobertura ante la solicitud de inclusión realizada por los familiares ya que se ha detectado que pasan varios meses hasta que se autoriza la prestación, tiempo que el niño/a no la tiene, con la concerniente angustia que representa para sus padres y retraso en los tratamientos.
A los fines del seguimiento público en el cumplimiento estatal, se debería facilitar el acceso a la información de los programas de políticas públicas diseñadas al efecto, ya que, del análisis de los presupuestos jurisdiccionales, salvo y relativamente en el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, no puede identificarse si los Estados han dado cumplimiento al objetivo previsto en las normas.
Para finalizar, recordar que la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró por unanimidad el 2 de abril como Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, para poner de relieve la necesidad de mejorar la calidad de vida de los niños y adultos con autismo para que puedan tener una vida plena y digna, donde todo@s debemos tomar conocimiento de este tipo de problemas del neurodesarrollo que afecta a muchísimas familias.




[1] http://www.clarin.com/salud/autismo-afecta-ninos_0_673132777.html
[2] Reglamento Ley 14.191: Decreto 375/2015 – Gobierno de la Provincia de Buenos Aires
[3] Articulo 2 Decreto 375/2015
[4] Articulo 2 Ley 14.191
[5] Articulo 2 Dto. 375/2015
[6] Articulo 3 Ley 14.191
[7] Artículo 8 bis Ley 14.191
[8] www.infocielo.com

viernes, 11 de marzo de 2016

POBREZA CERO: UNA FALAZ UTOPÍA



Por: Dr. Jorge O. Marolla
A tres meses de la asunción del gobierno Macrista, lo primero que se nota es un claro objetivo que está ausente en otras áreas: devaluación, eliminación de las restricciones a la compra de divisas, eliminación de trabas para exportar e importar; baja de impuestos a los autos de alta gama, eliminación de retenciones al agro, recorte de subsidios y reinserción a los mercados de capital, previo al acuerdo con los Holdaust (buitres) y el FMI, todo ello conforma un programa claramente desplegado sin reparos que ocasionó un aumento indiscriminado de los precio con un perjuicio a la clase social de menor ingreso y a los trabajadores en su conjunto.
El conjunto de decisiones económicas adoptado por el nuevo gobierno conforma un típico programa neoliberal tendiente a desmontar controles, regulaciones e intervenciones del Estado construido durante el gobierno kirschnerista, con la promesa de liberar las fuerzas del mercado como motor del crecimiento, que en contraposición con lo planteado en la campaña de “cambiemos”, se estima que recién podrá visualizarse durante el año 2017. Se podrá cuestionar sus consecuencias sociales, la transferencia de ingresos hacia los sectores concentrados de la economía y el seguro impacto sobre el empleo, pero el programa es consistente, con las consecuencias descritas, pero no sorpresivo en estos puntos, donde Macri está haciendo lo que iba hacer en el área económico –financiero.
En el resto de las áreas de gestión del gobierno, reina el desconcierto. En el espacio político-institucional, Macri no está haciendo lo que dijo que iba hacer, sino que está haciendo lo que dijo que no iba hacer, como la designación de jueces de la Corte por Decreto, el ataque sobre la Ley de Medios y los despidos en el Sector Público, sospechado de revanchismo político y disfrazándolo de que eran “ñoquis”.
Sin embargo, un gobierno democrático nunca puede ser juzgado en blanco o negro, incluso en los peores es posible encontrar alguna política positiva, por ejemplo, en el menemato, se abolió el servicio militar, se modificó la Constitución donde se establecía que el presidente debía ser católico y se crearon las primeras universidades del conurbano. Un gobierno no puede verse como la aplicación infalible de un plan de gobierno, sino como un conjunto de políticas con un rumbo general, aunque existen también decisiones tomadas a ciegas por fuera de la estrategia general ante situaciones inesperadas.
La tranquilidad es evidente. Frente a la debilidad organizativa e ideológica, cada vez más acentuada, de las fuerzas políticas se hace necesario repasar la composición social de los partidos políticos y los mundos sociales de sus funcionarios y dirigentes que comparten experiencias de valores y visiones. Ante esto aparecen un gobierno PRO que muestra una homogeneidad social, profesional y fonética extraña desde la recuperación de la democracia lo que explica que el macrismo al momento de liberar la economía, reformar la ley de medios o premiar al campo, no haya anunciado, salvo el aumento de $ 400 a los jubilados y pensionados y a la Asignación Universal por Hijo una sola medida importante en materia de políticas sociales, laborales sanitarias o educativas. Un país ya familiarizado con las advertencias de su Ministro de Economía o la mano dura por la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich, las ideas de los responsables que deberían hacer cumplir el slogan “POBREZA CERO” sigue siendo un enigma.
Amparado en ese “slogan” seductor pero nebuloso, la política social del nuevo gobierno parece estar guiada por el patrón de pisos de protección social elaborado por las Naciones Unidas, con el objetivo de promover la cobertura básica universal de alimentación, salud, educación y vivienda, pero aun ausente en la formulación de las políticas sociales para alcanzar el objetivo prometido en campaña. No se dice nada de cómo alcanzar este paradigma.
Ahora bien, como principio ordenador, el criterio planteado por Naciones Unidas, puede ser útil para países con bajos niveles de desarrollo, sin ir más lejos la experiencia de las políticas implementadas por gobiernos populares de América Latina: Bolivia redujo su pobreza del 45,2 al 18% con la llegada de Evo Morales y Brasil redujo la pobreza extrema en el nordeste del 22,9% al 7% durante el gobierno del PT.
La pregunta es si este diseño es adecuado para un país como la Argentina, de desarrollo medio. Hoy, no se tiene resultados del nivel de pobreza en el país, consecuencia de los cambios sufridos en el INDEC en la medición de esta problemática. Como también es cierto que la estructura social argentina es muy diferente a la miseria del nordeste brasileño o las áreas rurales de Bolivia. Producir avances rápidos partiendo de la hipercrítica es fácil, siempre y cuando las políticas económicas acompañen
Para llegar a la conclusión de que tipo de avances realizar exige enfrentar a estructuras de poder que difícilmente el macrismo esté dispuesto hacerlo. El macrismo parece operar sobre criterios de un programa ortodoxo manteniendo parte de las políticas sociales construidas por el kirschnerismo. Mantener la legitimidad política y la paz social dependerá de los consensos sociales construidos en torno a las medidas de inclusión, la capacidad de movilización de los sectores populares y la resistencia sindical.
Por ejemplo, ¿se puede enfrentar la crisis habitacional sin enfrentar los intereses de los desarrolladores inmobiliarios?, es posible mejorar la calidad del empleo apostando al agronegocio, la minería la energía y los servicios, siendo estos, los sectores más dinámicos de la economía y los que generan la divisas, pero no se caracterizan por generar puestos de trabajo?
Las medidas económicas tomadas hasta el momento, con una fuerte incidencia en el valor de los productos de los alimentos, alquileres y servicios públicos, entre otros, no hizo más que ampliar la inclusión de pobres a la estructura social, lo que implica una falacia al slogan “Pobreza cero” pregonada durante la campaña.
El planteo de “Pobreza Cero” es falso, porque la pobreza no es una condición absoluta, está ligada no solo a lo que se necesita para comer, sino además al acceso a la vivienda, la salud, el agua, la educación y otros servicios indispensables para la calidad de vida de cada habitante, y en cada Estado la medición de la pobreza es distinta, no existe Pobreza Cero en ninguna parte del planeta. Se podrá hablar de “hambre cero” como lo hizo Lula en el Brasil, pero hablar de “pobreza cero” no es razonable, porque la pobreza no es un todo sino el saldo de una relación entre pobres y ricos, y cuando se cubra una necesidad aparecerá otra.
En la Argentina el problema no es solo la pobreza, incluida en el discurso macrista, sino la DESIGUALDAD de la que no se habla.


Fuente: Le Monde Diplomatique.Edición Febrero y Marzo 2016